Concluye la Semana sin Pesticidas

Del 20 al 30 de marzo se han celebrado diversos actos y actividades por parte de unas 400 entidades de una veintena de países adheridas a la convocatoria de Générations Futures. La campaña Semana sin Pesticidas se inició en 2005 para alertar de los riesgos asociados al uso de pesticidas y proponer alternativas. En España la Fundación Vivo Sano auspeda la campaña desde 2012.

La valoración de la campaña es positiva, con una cierta repercusión en los medios de comunicación, aunque siempre en segunda línea. Paulatinamente más entidades van conociendo la iniciativa y divulgándola o bien lanzando ofertas para que los posibles consumidores prueben los productos bio y sepan de los beneficios que obtienen a través de su consumo.

Los pesticidas son productos químicos tóxicos que actúan sobre el sistema nervioso autónomo y central y que a menudo se acumulan en el organismo por su elevada persistencia. Entre ellos destacan los organoclorados, algunos de los cuales ya han sido prohibidos en Europa como es el caso del DDT, pero que siguen utilizándose en otros lugares del mundo y cuyos residuos también se encuentran en nuestros alimentos debido al comercio globalizado. El DDT es altamente persistente y se acumula en cerebro e hígado. Los herbicidas clorofenoxi son altamente tóxicos y actúan sobre intestinos, pulmones y piel.

Los pesticidas suelen causar enfermedades relacionadas con el sistema nervioso y el sistema inmunológico. Las intoxicaciones agudas, que afectan a los campesinos expuestos, dan lugar a erupciones cutáneas, convulsiones, vómitos, diarrea, visión borrosa. Las intoxicaciones crónicas, por exposición más leve prolongada en el tiempo, las pueden sufrir tanto los trabajadores del campo como los consumidores, destacando cuadros de cefaleas, temblores, disfunción sexual, depresión, alteraciones del sueño, problemas reproductivos o malformaciones fetales. La Sensibilidad Química Múltiple, que según las estimaciones actuales afecta a un 12-15% de la población, se presenta a menudo tras una exposición a pesticidas que sensibiliza al organismo de forma que ya no tolera productos químicos habituales en su ambiente, como desodorantes, ambientadores, detergentes, etc.

La legislación es demasiado laxa, puesto que priman los criterios de la OMC: un producto puede comercializarse mientras no se demuestre su toxicidad para con el hombre. Sólo cuando los efectos han sido evidentes e incuestionables se llega a la prohibición del pesticida, lo cual pasa al cabo de décadas. Para colmo, recientes estudios muestran que en España siguen utilizándose en la práctica pesticidas que están prohibidos, como mostró un reciente estudio de Générations Futures sobre fresas francesas y españolas.

La mejor alternativa es tomar alimentos ecológicos, de proximidad y temporada. Están libres de pesticidas, favorecen la biodiversidad en el campo y no perjudican la salud. Según análisis del CCPAE, una fruta ecológica tiene 550 veces menos de residuos de pesticidas que una convencional, y una hortaliza ecológica tiene ¡700 veces menos!

Desde Ecoalimentaria Barcelona os invitamos a dar el paso hacia una alimentación libre de pesticidas. Y os pasamos el link a este interesante libro.

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