Leche infantil

Hace semanas se publicó el video documental Genetic Roulette – The Gamble of our Lives (Ruleta Genética – La Apuesta con nuestras Vidas). Os recomiendo ver el video entero para tener una visión clara sobre los transgénicos y cómo están deteriodando la salud de los americanos, que son los primeros en usar sus semillas de forma generalizada.

Una casilla de la ruleta es la leche infantil con la que preparamos los biberones para bebés. Analizan varias marcas encontrando entre 42 y 66% de soja transgénica, así como maíz transgénico y leche de vaca inyectada con hormona del crecimiento bovino.

Todos esos productos resultan tóxicos, sobre todo en el cuerpo vulnerable de un bebé, y se asocian con el aumento de reacciones alérgicas, y de permeabilidad de los intestinos.

La recomendación es clara: amamantar y amamantar con leche materna, y si ello no es posible, entonces usar exclusivamente leche infantil orgánica. Los productos ecológicos son en ocasiones la única opción segura de librarnos del consumo de transgénicos.

Ya en la gestación, si la madre consume transgénicos, algunos productos pasan al feto, como la toxina Bt y el herbicida Roundup, que tan profusamente se usa en las plantaciones de OGM. Roundup es una patente de Monsanto, el gigante que controla el 50% de las semillas genéticamente modificadas, tristemente conocido por haber sido el fabricante del Agente Naranja con que se exfoliaban los bosques forestales en la Guerra del Vietnam, y de otros productos para la guerra química y biológica.

Por cierto, el programa WIC del los EEUU proporciona leche infantil gratis a más de 2 millones de bebés cada año, pero solo de las que han sido genéticamente modificadas.

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