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Manzana golden

FV33

La reina de las frutas. Origen: Lleida.

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Fruto del manzano Pirus malus L. Rica en fructosa, sus beneficios proceden de la presencia de algunos fitonutrientes:

Pectina. Es la principal fibra vegetal insoluble de la manzana, que actúa facilitando la eliminación de toxinas por las heces.

Ácidos orgánicos. Destaca el ácido málico, pero también hay ácido cítrico y otros. Al metabolizarse son alcalinizantes de la sangre. Renuevan la flora intestinal y evitan las fermentaciones intestinales.

Taninos. Son astringentes y antiinflamatorios.

Flavonoides. Actúan evitando la deposición de colesterol en las paredes arteriales y la arteriosclerosis. El más activo de los flavonoides es la quercitina, también presente en la cebolla.

Boro. Interviene en la asimilación de calcio y magnesio, por lo que previene la osteoporosis.

Indicaciones:

La manzana es antidiarreica, laxante, diurética, depurativa, hipolipemiante (disminuye el nivel de grasas en la sangre), colerética, tonificante del sistema nervioso, alcalinizante, antioxidante. Se aconseja su consumo regular, siendo especialmente indicada para:

Diarreas y colitis. La pectina absorbe y elimina las toxinas bacterianas. A su vez, los taninos secan y desinflaman la mucosa intestinal, y los ácidos grasos actúan como antisépticos y regeneradores de la flora bacteriana. En caso de diarrea se aconseja tomar manzana, o inclusive hacer una dieta de manzanas como único alimento.

Estreñimiento. Al regular el funcionamiento del intestino, no sólo corrige diarreas sino también el estreñimiento. Se puede tomar una manzana en ayunas para vencer la hipotonía intestinal.

Eccemas crónicos de la piel, cuando son causados por estreñimiento y la correspondiente autointoxicación intestinal.

Hipertensión arterial. No contiene casi nada de sodio y es rica en potasio, siendo hipotensora.

Colesterol. Su consumo diario reduce el nivel de colesterol, al parecer debido a que la pectina de la manzana absorbe las sales biliares del intestino, que el organismo convierte en colesterol.

Arteriosclerosis. Por su riqueza en quercitina y otros flavonoides, se evita el depósito de colesterol en las paredes arteriales, y se inhibe la agregación plaquetaria.

Colelitiasis o piedras en la vesícula. La manzana fluidifica la bilis y evita la formación de cálculos, aunque no puede deshacer cálculos ya formados.

Diabetes. Los diabéticos toleran bien la manzana porque sus azúcares son básicamente fructosa en lugar de glucosa, y porque la pectina actúa como regulador de la liberación y absorción de azúcares.

Cáncer de colon. Sobre todo por acción de la pectina.

Preparación: se puede tomar cruda y pelada. Puesto que la piel tiene pocas pectinas y es de difícil digestión, no importa pelarla, e incluso es aconsejable si la manzana no es ecológica por los residuos de plaguicidas que se acumulan en la piel.

También se puede tomar rallada o asada al horno, o bien hervida junto con el líquido de decocción. Estas preparaciones son adecuadas para niños y ancianos.

El jugo de manzana natural es muy apetitoso, sobre todo recién preparado para evitar oxidaciones.


    Desarrollado por Jaime Rodriguez